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El FBI atribuyó a TraderTraitor, grupo ligado a Corea del Norte, el robo de unos US$ 6.300 millones en criptomonedas a Binance ocurrido el 29 de octubre, probablemente el mayor de la historia del sector. El exchange cubrió el 95 % de lo sustraído con fondos propios y el domingo 1 de noviembre reabrió los retiros por fases.
El jueves 29 de octubre, atacantes vaciaron en cuestión de minutos billeteras de Binance, el mayor exchange de criptomonedas del mundo. La compañía suspendió los retiros, mantuvo abiertos los depósitos y reservó fondos propios para reponer lo sustraído.
El sábado 31 de octubre el FBI emitió una alerta en la que responsabiliza a TraderTraitor, la misma unidad norcoreana a la que atribuyó el robo de cerca de US $1.500 millones a Bybit en 2025. Junto al Servicio Secreto y la división de investigación criminal del IRS, la agencia publicó las direcciones de criptomonedas usadas por el grupo y pidió a exchanges y servicios DeFi bloquear cualquier operación vinculada. Según The Record, especialistas en análisis de blockchain estiman que alrededor de US$ 3.000 millones ya fueron congelados.
Sobre el origen del ataque, Binance indicó primero que todo partió desde el computador comprometido de un ingeniero y luego reconoció puntos de intrusión adicionales. Su CEO, Richard Teng, explicó que el atacante usó "un mecanismo de autodestrucción que eliminó herramientas y rastros" a medida que avanzaba (traducción propia).
El domingo 1 de noviembre, desde las 06:00 UTC, la plataforma comenzó a habilitar retiros por etapas, priorizando los activos con más demanda y revisando cada red antes de abrirla; la primera fase incluyó 15 redes y activos, entre ellos bitcoin, ether, USDT y USDC. Binance sostuvo que "asumirá el impacto financiero de los fondos robados" y no sus usuarios. La plataforma DefiLlama estimó salidas mayores, de US$ 4.360 millones, cifra que Binance consideró imprecisa.
Más allá de las criptomonedas, el caso confirma un patrón: el atacante no rompió primero la infraestructura central, sino el equipo de una persona con acceso privilegiado. Desde ahí avanzó hasta sistemas capaces de mover dinero. En una empresa mediana chilena, ese rol lo cumplen administradores de sistemas, personal de finanzas con acceso a la banca en línea o proveedores con acceso remoto.
El borrado de rastros también es relevante: sin registros centralizados y protegidos fuera del alcance del atacante, la investigación y el reporte se complican. La Ley 21.663 exige a prestadores de servicios esenciales y operadores de importancia vital informar incidentes significativos a la ANCI, y hacerlo bien depende de contar con esa evidencia.
Binance resistió porque tenía reservas para absorber la pérdida. Pocas empresas cuentan con ese colchón, así que su continuidad depende de frenar el movimiento lateral y recuperar rápido.