
La ciberseguridad ya no se discute en futuro. Es hoy una decisión crítica de continuidad operacional, cumplimiento regulatorio y resiliencia del negocio. La aceleración digital, la sofisticación de las amenazas y la escasez global de talento especializado están llevando a las organizaciones a una conclusión clara: no todo se puede (ni conviene) hacer in-house. Por eso, el outsourcing en ciberseguridad pasó de ser una alternativa táctica a convertirse en un pilar estratégico.
El crecimiento del mercado confirma esta tendencia. El gasto global en Cybersecurity as a Service (CaaS) alcanzó cerca de USD 27,9 mil millones en 2025 y se proyecta que supere los USD 50 mil millones hacia 2030, con una tasa de crecimiento anual cercana al 12,7%. En paralelo, el mercado de Managed Security Services (MSS) crecería desde USD 39,5 mil millones en 2025 hasta USD 66,8 mil millones en 2030, impulsado por servicios como MDR, SOC-as-a-Service y seguridad en la nube. A nivel general, el mercado global de ciberseguridad supera los USD 210 mil millones, con crecimiento sostenido proyectado por Gartner hacia 2026.
Este crecimiento del gasto en servicios de ciberseguridad es una respuesta directa al aumento sostenido de brechas de datos, a las mayores exigencias regulatorias y a la dificultad de mantener equipos internos altamente especializados con disponibilidad 24/7. El outsourcing en ciberseguridad ya no es un gasto periférico, sino una inversión alineada con prioridades de negocio.
La escasez de profesionales en ciberseguridad es estructural. A nivel global, millones de vacantes siguen sin cubrirse, lo que tensiona a los equipos internos y expone a las organizaciones a riesgos que no siempre son evidentes.
Mientras tanto, las amenazas evolucionan:
Reportes recientes en Latinoamérica muestran cientos de millones de intentos de intrusión en infraestructuras críticas cada año. En Chile, incluso empresas grandes en áreas de salud e instituciones de gobierno han sufrido ciberataques con pérdidas millonarias y daños relevantes a su reputación.
Frente a este escenario, los modelos MSSP y MDR permiten:
Las organizaciones con mayor madurez en seguridad están apostando por:
Sectores como servicios financieros, salud, manufactura y tecnología lideran esta adopción, empujados por marcos regulatorios cada vez más exigentes y amenazas específicas por industria.
En 2026, el outsourcing de ciberseguridad se consolida como una ventaja competitiva más que como una medida defensiva. Permite a las organizaciones acceder a talento altamente especializado, tecnologías avanzadas y capacidades de detección y respuesta 24/7 sin asumir los costos ni la complejidad de operar un SOC interno. Además, facilita el cumplimiento regulatorio continuo, reduce significativamente los tiempos de respuesta ante incidentes y habilita modelos de seguridad más escalables y flexibles. Externalizar la ciberseguridad es una excelente manera de optimizar costos, al mismo tiempo que mejora la resiliencia del negocio y la toma de decisiones basada en riesgo.
En síntesis, para las empresas medianas el outsourcing en ciberseguridad es una decisión estratégica que permite:
Cuando las amenazas avanzan más rápido que la capacidad de contratar y entrenar personas, externalizar la ciberseguridad se consolida como un habilitador de seguridad efectiva, sostenible y alineada al negocio. En Provectis, te invitamos a solicitar una reunión con nuestros especialistas para que así puedas conocer los servicios de outsourcing en ciberseguridad que mejor se ajusten a tu negocio.